La iluminación en un gallinero cumple dos funciones principales: mejorar la visibilidad para el cuidador e influir en la producción de huevos. Aunque la iluminación artificial puede aumentar la puesta, su uso es un tema debatido entre los criadores de gallinas. ¿Deberías añadir luz a tu gallinero? Analicemos los pros y los contras.
Comprender los ritmos naturales de las gallinas
Las gallinas han evolucionado para seguir los ciclos naturales de luz. La mayoría de las razas ponen durante su primer invierno, pero tras su primera muda —normalmente en su segundo otoño— dejan de poner hasta principios de la primavera. La muda requiere mucha energía, y las gallinas necesitan tiempo para recuperar sus reservas antes de reanudar la puesta.
Cuando las horas de luz disminuyen en otoño, las gallinas dejan de poner de forma instintiva. Su energía se dirige al crecimiento de nuevas plumas para mantenerse calientes durante el invierno. Históricamente, los huevos no estaban disponibles todo el año y se conservaban para garantizar un suministro constante. Este ciclo natural se ajusta a las necesidades biológicas de la gallina y favorece su salud a largo plazo.
Iluminación artificial y producción de huevos
En los sistemas comerciales, la iluminación artificial es una práctica habitual. Prolonga las horas de luz, engañando a las gallinas para que produzcan huevos de forma continua. Aunque esto maximiza la producción, tiene un coste: las gallinas no disfrutan del periodo de descanso necesario para reponer sus reservas internas de nutrientes, lo que puede acortar su esperanza de vida.

En los gallineros domésticos, las preferencias varían. Algunos cuidadores nunca utilizan luz artificial, mientras que otros dependen de ella para mantener la producción de huevos. Los criadores especializados pueden emplear iluminación programada para aumentar la puesta en determinados momentos del año.
Consideraciones éticas y de bienestar animal
Desde el punto de vista del bienestar animal, la iluminación artificial no es lo más adecuado para las gallinas. Las razas ponedoras modernas ya producen muchos más huevos que sus antepasados salvajes, lo que las hace más propensas a problemas reproductivos como la retención de huevos. Evitar el descanso estacional puede suponer una carga adicional para su salud.

No obstante, el bienestar de las gallinas no depende únicamente de la iluminación. Muchos factores —como la alimentación, el espacio disponible, el vallado y la atención veterinaria— desempeñan un papel fundamental en su calidad de vida. Cada criador toma decisiones que influyen directamente en el bienestar de su bandada.
Visiones culturales sobre las gallinas
La forma de ver a las gallinas varía mucho. Algunos cuidadores las consideran mascotas queridas, mientras que otros las ven principalmente como productoras de huevos. Es habitual poner nombre a las gallinas y, al mismo tiempo, consumir carne de pollo, un contraste marcado por la cultura y la educación.

Comprender estas perspectivas ayuda a los cuidadores a tomar decisiones informadas sobre la iluminación y el manejo general. En última instancia, la decisión de utilizar iluminación artificial depende de las prioridades y valores personales.
¿Deberías añadir luz a tu gallinero?
No existe una respuesta única. Si priorizas disponer de huevos durante todo el año, la iluminación artificial puede ayudarte. Si prefieres seguir el ritmo de la naturaleza, permitir que las gallinas descansen en invierno puede ser la mejor opción para su salud a largo plazo.
Sea cual sea tu decisión, garantizar un entorno seguro, cómodo y bien gestionado es clave para tener gallinas felices y sanas.
